SAN MARTÍN DE PORRES
En 1606 se convirtió en fraile profesando los votos de pobreza, castidad y obediencia. Su personalidad hizo que fuera buscado por todas las personas de todas las clases sociales, todos tenían en él un alivio espiritual y de sanación.
Su relación con personas de la alta sociedad le ayudó a formar el Asilo y Escuela de Santa Cruz para cuidar a los más necesitados y enseñarles una profesión. También sentía una gran empatía y compasión hacia los animales, esto se debía al fruto de su gran amor por el creador.
Cuando las personas enfermaban pedían “Que venga el santo hermano Martín”. Muchos alegaban que lo veían entrar y salir de las casas estando las puertas cerradas, incluso a los presos en sus celdas sin tener él las llaves. Todos preguntaban como lo hacía y él respondía “Yo tengo mis modos de entrar y salir”. Algo que lo caracterizaba además de su devoción a los enfermos y más necesitados era el tiempo que dedicaba a la oración, solo dormía 3 horas y comía muy poco.
Tras una vida entregada a la bondad, la caridad y el sacrificio. Cayó enfermo a sus 60 años y supo inmediatamente que el Señor lo necesitaba. Fue beatificado en 1837 por el Papa Gregorio XVI y canonizado el 6 de mayo en 1962 por el Papa Juan XXIII. San Martín de Porres fue el primer Santo negro de América.










